«Es hora que señalemos que no queremos ser amigos de dictadores» Miguel Ángel Rodríguez en coloquio sobre Dictadura de Cuba y Las Américas

El ex presidente de la República de Costa Rica y ex Secretario General de la Organización de Estados Americanos, Miguel Ángel Rodríguez

Muchas gracias para el Instituto Iberoamericano para la Democracia, al expresidente Lenin Moreno por su muy culta participación. El mito sobre lo que él ha mencionado, yo creo que no ha desaparecido. El mito fue Latinoamericano, en algunos momentos con gran apoyo de Europa y África y no solo de intereses marxistas, sino de jóvenes progresistas, de personas con que un idealismo meritorio buscaban igualdad de derechos humanos, pensaban que esto era un camino para enfrentar las desigualdades; y desdichadamente ese mito ha sido muy fuerte.

Cuando hubo la Cumbre Iberoamericana en la Habana, yo estaba en el gobierno y pedí al presidente Castro que yo asistía si me permitía hablar con los disidentes que había conocido en movimientos internos de la isla y a Osvaldo Payan, Movimiento Cristiano de Liberación, partidos políticos con raíces políticas en la Isla y fuera de la Isla, y quería compartir con ellos y que me dejaran compartir con ellos sin que fueran a sufrir unas represalias.

No había garantía y no fui, y yo creo que hoy día, siguiendo muy de cerca y pensando que está muy bien dicho que los cubanos de la isla son dueños de su destino, por más de que los demás quisiéramos ayudar y deberíamos ayudar nos cabe a los demás una responsabilidad.

Y es una responsabilidad porque durante décadas la mayoría de nuestros pueblos y gobiernos le han dado apoyo, reconocimiento y soporte, status al gobierno Castrista. Y me parece a mí que hoy día es momento de hacer un aislamiento, de separarlo, de hacerlo ver el mundo de una manera diferente sin sacrificar a su pueblo sin quitarle las posibilidades de ayudas humanitarias que en las condiciones sociales, económicas, de alimentación, de medicina, de salud que hoy viven los cubanos en la isla los vayan a sacrificar más, pero sí creo que desde el movimiento San Isidro hace un par de años, a las manifestaciones de  hace un par de meses, los cubanos han demostrado que las cosas han cambiado.

Esta es la primera vez desde que se instaura hace 62 años el régimen que se producen en varias ciudades al mismo tiempo movimientos muy espontáneos y como señaló Lenin muy ilusionado e interesante es quienes son los que han participado,  jóvenes y artistas gente común y corriente, no intereses económicos, intereses sociales culturales de libertad de vivencia, y yo creo que es muy importante que ellos sientan apoyo en esta lucha tan dura, tan difícil que tienen porque lo más difícil en cuba es que el movimiento de absorción por el estado y por el partido único de la sociedad es mucho más complejo de lo que desdichadamente se vive en sociedades como Venezuela o Nicaragua.

Ahí no hay partidos políticos, no es que no los dejan funcionar, no es que los meten a la cárcel a sus dirigentes... es que no lo permiten, es que no los hay.

Ahí no es que no hay medios de comunicación independientes, no es que los cierran como ahora la prensa en Nicaragua, o las televisoras en Venezuela hace unos años, es que no existen, no los dejan funcionar. Tienen años de no existir. Y realmente eso hace que una sociedad tan interferida, consolada y dominada, pues requiera un apoyo muy fuerte de los demócratas del mundo entero no solo por interés de Cuba, los cubanos y la libertad, que ya debería ser suficiente, depende de todos nosotros los latinoamericanos. La democracia es frágil, la democracia se puede perder. Y se pierden cuando perdemos el afán del compromiso de luchar para sostenerlas. Cuando hay malos ejemplos y surten efecto.

Mi gratitud por este evento que nos ayuda a la toma de conciencia frente al mito. Y convencido y sobre todo después de cosas como lo que ha ocurrido con la retirada de Estados Unidos de Afganistán, de que tenemos que salir de la idea de que la democracia y de los cambios profundos en las sociedades se pueden traer desde afuera. La fuerza desde afuera lo único que puede imponer es eso, la fuerza, pero deja desde nuestra parte construir una solución interna democrática. Pero eso no quiere decir que los de afuera no tengamos responsabilidad, que no debamos ser solidarios y que no tengamos capacidad de incidir.

Lo podemos hacer desde la forma personal de cada uno de nosotros, de relacionarnos, con las personas que están dando la lucha en Cuba, en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, pero lo podemos hacer a través de las organizaciones que tienen sus contrapartes en cada uno de estos países. Lo podemos hacer a través de los gobiernos de nuestros países en crear aislamiento y separación, ¿por qué era tan importante como no los ha dicho este joven cubano, la presencia del presidente Castro en las cumbres? Porque se hacía alrededor de él, un espectáculo, todo un show, se le daba el ambiente apropiado para que el siguiera engatusando a nuestras juventudes y mucha gente de buena intención en el mundo entero.

Yo creo que es la hora de que todos actuemos asumiendo nuestra responsabilidad de señalar que no queremos ser amigos de los dictadores.

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