El expresidente Jamil Mahuad reflexiona sobre asuntos económicos y políticos de América Latina

El diario Perfil le realizó una extensa entrevista al expresidente ecuatoriano Jamil Mahuad una entrevista con motivo del lanzamiento de su libro sobre el proceso de dolarización de la economía de Ecuador durante su gobierno.

Mahuad afirma en el cuso del reportaje que: “La dolarización cumplió 21 años en el Ecuador. Es la política pública económica de más larga data en el país. En encuestas recientes se establece que más del 90% de la población no quiere oír de salir de la dolarización”.

Agrego defendiendo la medida que “La dolarización está considerada como la más importante política económica tal vez del siglo, o por lo menos de los últimos 70/80 años. Se debe a sus resultados. La gente apoya aquello que le beneficie y le hace bien. La dolarización mató la devaluación monetaria por principio al eliminar la moneda nacional, pero mató una inflación que tenía brotes de hiperinflación en los últimos meses anteriores a la recesión. Blindó los salarios de los trabajadores, los incorporó al circuito económico. De pronto, las personas más pobres encontraron que su salario en el mes de diciembre de un año era igual en su poder adquisitivo al de enero de ese año”.  

El expresidente Mahuad advierte que la dolarización de la economía de un país no es correcta tomarla como una receta infalible. Debe “ser analizada en cada país”.  

Advierte también que al dar un paso como dolarizar la economía de un país “El riesgo siempre existe. La dolarización es un ser vivo y como tal necesita alimentarse, respirar y moverse. Puede morir por inanición, si no come; por asfixia si no respira y por inmovilidad si está maniatada. El alimento son los dólares que ingresan al Ecuador. Ingresan por exportaciones, préstamos, remesas, inversión extranjera. Necesitamos un flujo de dólares para que el organismo siga comiendo”.

Referente a las diferencias de óptica acerca del papel del Estado y de la iniciativa privada en el mercado, Mahuad afirmo que en “Ecuador, el sector privado tiene que jugar ese rol y el Estado, un papel subsidiario. Donde no pueda el sector privado hacerlo por sí mismo, necesitamos del Estado, pero no debe sustituir al sector privado en lo que sí puede hacer. Debe regularlo, controlarlo, evitar abusos, pero debe dejar que se mueva. A raíz del gobierno de Rafael Correa, se incrementó rol del Estado con las ideas del socialismo del siglo XXI. De tal manera que un Estado que equivalía al 20/25% del Producto Interno Bruto llegó a superar el 35%. En un año llegó a estar en 43,7%. Prácticamente casi la mitad de la actividad económica de Ecuador dependía del gobierno”.

Mahuad reflexiona sobre los dilemas políticas de un gobernante y dice que “la gente no es tonta, no le gusta que le quiten lo que tiene. Uno de los dilemas más terribles de un hombre o una mujer de Estado es escoger entre lo necesario y lo que la gente quiere. La pregunta ética para un gobernante es qué hacer. ¿Lo que la gente quiere o lo que necesita, aunque tenga un costo inicial? Cada uno resuelve el dilema a su manera”.

Referente al papel de la inversión extranjera señalo que “La inversión extranjera que primero suele volver es la de nacionales en el exterior. Capitales que uno cree que con políticas públicas buenas los puede invitar a que regresen. La inversión extranjera pura más escéptica. No me refiero a la que viene como capital golondrina, con criterio de casino. La que quiere invertir, ganar un poco cada año y, a lo largo de los años recuperar su inversión y ganar dinero. Para eso se requieren políticas públicas permanentes. No quieren depender de un cambio de gobierno, de filosofía. No quieren que empiecen a expropiar, cambiar las reglas de juego. Por eso es tan difícil atraerlos. Necesitan confirmar que las cosas realmente cambiaron y en nuestros países estamos acostumbrados más bien a dar golpes de timón.

Se mostró favorable a una flexibilización laboral. Mahuad dice que con ella se “puede contratar más trabajadores”. “Con una legislación rígida no se puede hacer eso. Como despedirlo le costaría una indemnización enorme, prefiere no contratarlo. Entonces la idea básica es proteger al trabajador. La consecuencia es que se cortan fuentes de trabajo”

Analizando la situación de América Latina, Mahuad dice que observa que “Hay países más hacia la derecha que eligen gobiernos de izquierda. Y viceversa. Percibo un gran sentimiento de insatisfacción y las ganas de cambiar. También hay un nivel enorme de rabia, frustración y angustia. La idea de que peor no podemos estar y tendremos que cambiar. Los giros pueden ir hacia cualquier lado. En Perú fuimos a la izquierda; en Ecuador vamos hacia la centroderecha. Se dan ambas cosas. Insatisfacción más crisis sin duda producirán intentos de cambio”.

Hay que estirar los pies hasta donde den las sábanas. A mí me gustan gobiernos populares, no los populistas. Un gobierno popular hace las cosas correctas conectado con la población y por eso es respaldado. Un gobierno populista hace las cosas incorrectas, se porta dadivoso, entrega subsidios, entrega bonos; la gente lo apoya porque recibe beneficios directos e inmediatos, pero sin sostenibilidad para el futuro. No hay que ir más allá de lo que la situación permite”, enfatiza el exmandatario.

Mahuad cree que “En general, la gente no tiene memoria histórica. No ve lo que hace el vecino, no toma ejemplos. Vive el presente. La principal aspiración es sobrevivir y mejorar”.  

Crítica a los gobiernos que aprovecharon los altos ingresos por las exportaciones en una década de este siglo para gastarlo en políticas populistas. Afirmó que “Gobernar con buenos precios de las commodities es muy fácil. Cuando el gobierno que recibe la plata es populista es una de las peores situaciones: populista y con plata. Populistas hubo siempre. Pero terminan rechazados porque no pueden cumplir su promesa. La población reacciona. Cuando el populista tiene plata, no por hacer una gran gestión, sino porque cambiaron las reglas de juego en el mercado internacional y subió el precio del petróleo, la persona se pone muy popular. La gente piensa que es por la gestión. A veces hacen un cálculo del tiempo y tratan de irse justo en el momento en que empieza la época de las vacas flacas para quedar así en la memoria popular”.

Analizó el Consenso de Washington que guio la política de América Latina al finalizar las etapas de las dictaduras militares señalando que “El Consenso de Washington tuvo el método de la talla única…La receta fue un mantra. Fueron las recetas del Fondo Monetario Internacional, que se decían que eran las del consenso. Consistían en tres elementos: democracia, abrir la economía y reducir el tamaño del Estado. Son las cuestiones esenciales. Si se hace eso, llegará la felicidad en un futuro. Unos lo hicieron más, otro menos, otros no hicieron nada; pero en ningún caso la felicidad cayó en paracaídas”

Mahuad se manifestó junto con otros expresidentes de la región en contra de la “criminalización de los liderazgos políticos” o la “judicialización de la política” “Cuando una persona es elegida tiene la obligación moral de tomar decisiones. José Ortega y Gasset decía: “El hombre es el único animal fatalmente forzado a elegir. Cualquier otro animal actúa por instinto, pero el ser humano tiene que tomar decisiones basado en su análisis de las cosas”. No podemos evitar decidir. Cada persona toma decisiones basadas en su situación personal, su carácter, su educación, su experiencia vital, y en el contexto Mahuad reivindica la idea de que “El gobierno tiene que ser un ejercicio ético. Hay gente que dice: “En el amor y en la política todo vale”. De ninguna manera. Cualquier actividad humana tiene que enmarcarse en principios éticos. Uno es el famoso principio ontológico. Equivale a pensar que tengo principios, cosas en las que creo. Mi responsabilidad fundamental es ser leal conmigo mismo. Otro principio es el teleológico: debo percibir cuáles serán las consecuencias de mis acciones. Si por ser fiel a mis principios, hago cosas que causan daño a los demás, no es ético. Es un debate permanente de la ética de las convicciones a la ética de las responsabilidades”.

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