Advierten del avance chino en América Latina. Dos ejemplos: Mercosur y El Salvador

Los gobiernos y la diplomacia tanto de EE. UU como de la Unión Europea (UE) manifiestan cada vez más su preocupación por el avance financiero, económico y político de China en América Latina. En el caso de EE. UU esa preocupación se manifiesta también a nivel del Pentágono. Esta inquietud se hacer ver por igual en distintos medios de comunicación occidentales, analistas y centros de estudio tanto conservadores o liberales o socialdemócratas en el caso de Europa.

Un ejemplo paradigmático de esto son dos análisis recientes del diario EL PAIS de Madrid, que tiene una inclinación socialista. Estos análisis podrían haber sido suscritos por medios de inclinación conservadora lo que muestra que el temor por la apabullante presencia china en Latinoamérica cruza horizontalmente gobiernos y partidos en los dos lados del Atlántico, aunque sea causa de ataques entre bandos políticos e ideológicos en el ámbito estadounidense.

Un primer caso es como China esta aprovechando de gran forma el fracaso de la UE – por sus diferencias interna – en mantener y aumentar su influencia en todos los campos en América Latina y en particular en América del Sur y con un gran bloque, el MERCOSUR que suma 265 millones de habitantes, mucho más de la mitad de los habitantes de la UE que son unos 446 millones.

El informe del diario EL PAIS del 24 de mayo afirma que “Europa cada vez tiene menos peso en Mercosur: el bloque que integran Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay mira ahora hacia China. Mientras la ratificación del acuerdo de libre comercio firmado en 2019 está aún pendiente del visto bueno de algunos socios comunitarios (Francia, Austria, Países Bajos, Bélgica o Irlanda), el Cono Sur americano multiplica su comercio de materias primas con el gigante asiático. Con los números en la mano, el tratado comercial acordado tras dos décadas de negociaciones sin fin puede estar llegando demasiado tarde” dejando el MERCOSUR en manos de China. El acuerdo firmado en 2019 entre el MERCOSUR y la UE no ha sido como se señala con anterioridad, ratificado. En los gobiernos de los países que integran bloque del Cono Sur de América hay una cuasi seguridad de que no lo será. Amén que algún gobierno como el de Argentina no se muestra muy adepto al mismo.

Más adelante el artículo del periódico madrileño dice: “En el caso de las ventas sudamericanas a la Unión Europea, la caída ha sido del 25% desde 2015. En contraste, la participación de China en las exportaciones totales de Mercosur se multiplicó por 11 entre 2000 y 2018: del 2% al 22,1%. La segunda potencia mundial —que ya pisa los pies a la primera, EE UU— es ahora el mercado más importante del bloque. A costa, en gran medida, de la Unión Europea, que un día no tan lejano fue el socio comercial más importante del Cono Sur americano”.

Cita en otra parte del análisis a Ignacio Bartesaghi, director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay y uno de los mayores expertos en comercio de América Latina quién afirma: “Sin acuerdo comercial no hay una plataforma para relacionarte. Si se hubiese cerrado a tiempo, hace 15 años, la historia habría sido otra”, refiriéndose al fallido hasta ahora intento de un tratado de libre comercio entre Mercosur y UE.

Cabe agregar que en los tiempos del gobierno de George W. Bush hubo un empuje para la firma de Tratados de Libre Comercio  entre EEUU y países latinoamericanos reviviendo la idea de su padre el expresidente George Bush que había hablado en 1991 de una sola zona de libre comercio desde Alaska a Ushuaia.  El primer gobierno de izquierda del Uruguay, que asumió en 2005, estaba encabezado por el presidente socialista Tabaré Vázquez quién tenía una excelente relación con Bush y estuvo a punto de firmar un Tratado de Libre Comercio con EE. UU, pero fracaso por una fuerte oposición interna y del resto de los países del MERCOSUR. Vázquez en defensa del acuerdo dijo: “El tren pasa solo una vez”.

Por su parte Jorge Castro, analista argentino y presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico ve que el “Mercosur se ha transformado en la principal plataforma de producción de proteínas en el mundo, por encima de Estados Unidos y muy lejos de la Unión Europea. Por eso la región tiene un vínculo privilegiado, de carácter estructural, con China, que es el eje de la demanda global de agroalimentos”. Agrega que: “Todo esto ocurre en un momento en que China experimenta un bum de consumo de más de siete billones de dólares en 2021, que deja a EE UU por primera vez en la historia del capitalismo en un segundo lugar”.

De acuerdo con datos de los “think tank” estadounidenses, American Enterprise Institute y la Fundación Heritage, China tiene la disposición de volcar sobre América Latina excedentes financieros. Por ejemplo, en diez años – entre 2008 y 2018 – fue el quinto mayor destinatario del capital chino, d tras EE UU Australia, Reino Unido y Suiza (por su sistema financiero que sirve de plataforma). De acuerdo con los expertos estadounidenses más de 1 de cada 20 dólares invertidos por empresas chinas en el extranjero tuvieron como destinatario Brasil aún pese a que el gobierno de Jair Bolsonaro tiene un fuerte perfil anticomunista.

El informe de EL PAIS coincide con otros análisis que han ido saliendo de distintas fuentes tanto de América Latina como de EEUU y Europa. La conclusión es que entre China y el MERCOSUR los intereses mutuos se han acrecentado a la par que con la UE han decrecido y no se ve ninguna posibilidad a corto o mediano plazo que esto cambie.

El otro fenómeno que preocupa y en este caso a EE. UU es el acercamiento del gobierno de El Salvador con China y el distanciamiento con Washington.

El presidente salvadoreño Nayib Bukele ha dado unos pasos con el poder que le da su mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa para cambiar las autoridades del Poder Judicial del país. Ha si ha removido a los integrantes de la Sala de lo Constitucional y al Fiscal del Estado que eran críticos a él. En los hechos – señalan muchos – está yendo por el camino de un populismo autoritario donde su figura se transforme en un caudillo más que un presidente constitucional de una democracia.

Bukele tuvo buenas relaciones con el anterior presidente estadounidense Donald Trump, pero con el actual, Joe Biden cambiaron y especialmente luego de los últimos pasos de Bukele. El desplante que sufrió Bukele por parte del gobierno de Biden durante un viaje que realizó a EE. UU fue devuelto por Bukele quién no recibió al enviado especial  estadounidense para lo que se llama el “Triángulo Norte”.

Mientras Bukele empezó a sentir presión diplomática en contra de sus acciones desde EE. UU y Europa, China declaro que no se inmiscuiría en asuntos internos de El Salvador.

Unas semanas después, Bukele anunciaba la ratificación de un acuerdo de cooperación con China de “500 millones de dólares en inversión pública no reembolsable y sin condiciones”, según puso en su Twitter. Afirmó que la inversión china en distintos ámbitos de infraestructura (un estadio de fútbol, una biblioteca, un muelle, plantas potabilizadoras de agua y desarrollos turísticos) venían sin requisitos.

A esta afirmación respondió la subsecretaria interina para Asuntos del hemisferio occidental del Departamento de Estado de EE UU, Julie Chung diciendo: “Señor presidente, nada de China viene sin condiciones”. El Secretario de Estado Antony Blinken ha hecho del peligro de la influencia china y su amenaza a los EEUU uno de los temas a los que más se ha referido y eso se ve también en declaraciones de altos mandos militares y en la Secretaria de Defensa estadounidense.

Uno de los analistas y expertos que más sabe y ha seguido a puntillas la influencia china en América Latina y sus consecuencias, el Dr. Evan Ellis, quién es profesor de estudios latinoamericanos del Instituto de Estudios Estratégicos del U.S. Army War College dijo a EL PAIS de Madrid:  “Para mí es muy fascinante que estos acuerdos hablen de lo que El Salvador está obligado a hacer para los chinos y no hay nada de lo que China está obligada a hacer para cumplir con las leyes de soberanía de El Salvador”. Para el Dr. Ellis, este paso del gobierno salvadoreño es muy serio. Es el primer paso para “entregar el país a los chinos”.

El ve además la proyección estratégica de la presencia dominante de China en El Salvador con el Beijing Asia Pacific Xuan Hao Project Investment, un megaproyecto de inversión que de acuerdo a un folleto informativo del mismo  contempla la creación de una zona de libre comercio en el sureste de El Salvador, con un área estratégica de casi 2.800 kilómetros cuadrados al norte del Golfo de Fonseca, del Puerto de la Libertad, al de la Unión, con accesos a Honduras y Nicaragua y para el que se prevé una inversión de U$S 23.000 millones. Allí se prevé construir un parque industrial, un puerto, un aeropuerto y zonas turísticas, entre otras cosas, afirma Ellis.

El epílogo es claro para Ellis, “es básicamente convertir El Salvador en una zona para la expansión comercial de China en América Central”. La presencia china en América Latina es todo un dilema para EE. UU además de significar una pérdida de poder europeo a nivel global. EE.UU. ve que el apoyo financiero, la inversión en proyectos claves de infraestructura, las donaciones a universidades y políticos, tendrán consecuencias político-estratégicas donde las naciones que han estrechado a tal grado lo vínculos con China apoyaran sus iniciativas globales. Sin embargo, otros analistas dicen que las diferencias culturales y el estilo de sistemas de gobierno, democracias republicanas vs régimen de partido único pondrán un límite a las relaciones. No obstante, otros no sin algo de razón ven que la preocupante tendencia de Latinoamérica a caer en manos de dictaduras o regímenes populistas y autoritarios con la figura de un “Cesar” arriba de todo rompe con los moldes y los acerca a China en como se maneja el poder.

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