Expresidente latinoamericanos dicen que de la crisis actual se sale juntos o no se sale

El V Foro de Santo Domingo se celebró los días 26 y 27 de enero de forma virtual, y fue organizado por la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), que encabeza el expresidente de República Dominicana, Leonel Fernández. Misión Presidencial Latinoamericana fue patrocinante del mismo.

Del encuentro participaron cinco expresidentes e la región: Fernando Henrique Cardoso (Brasil), Laura Chinchilla (Costa Rica), Ernesto Samper (Colombia), Carlos Mesa (Bolivia) y Leonel Fernández (República Dominicana).

El propósito era ver la actual situación de América Latina y los caminos de salida a la actual crisis.  Todos coincidieron en que ningún país se salvará por sí solo de la crisis sanitaria y económica que enfrenta la región. La integración de los esfuerzos asegura ellos es único camino posible para enfrentar los enormes y complejos que se enfrentan.

“Marcharemos en conjunto o no marcharemos”, aseguró el expresidente Cardoso en un panel moderado por Daniel Zovatto, director regional de IDEA Internacional para América Latina y el Caribe, una organización intergubernamental con sede regional en Santiago de Chile.

“La pandemia obliga a un sentimiento que no es solidaridad en el sentido cristiano, sino más que eso: vinculación efectiva entre las personas. O salimos juntos de la complicación que vive el mundo o no vamos a salir a flote”, asevero Cardoso en referencia al aspecto sanitario, pero también a los problemas económico-financieros de los países latinoamericanos.

Por su parte, la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla rechazó conformarse con una salida “mediocre” a la crisis y postergar nuevamente las reformas pendientes en Latinoamérica. “Si los cambios estructurales que requieren nuestras economías no se adoptan, el eventual boom que pueda venir nuevamente de los precios de las materias primas, dado el crecimiento que se proyecta en China, vuelva a hacer de placebo y de nuevo no se tomen medidas sobre la base de la productividad y la innovación”, afirmó Chinchilla.

Por su parte Carlos Mesa, expresidente de Bolivia ve en la crisis actual “una oportunidad”. “Y el concepto de oportunidad tiene que ver con la conciencia del momento que estamos viviendo, que tiene el desafío de la salud y de la economía”, dijo Mesa.  “El proceso que viene de aquí en adelante nos obliga a la integración, a respuestas compartidas” y que es necesario “un fondo que nos ayude a salir de este bache, que tiene que ver con la presencia de organismos multilaterales internacionales vinculados con América Latina –equivalentes en rango al FMI, BID, CAP o Banco Mundial– que deben plantearse desde la región”, coincidiendo en ello con el expresidente Leonel Fernandez.

Para Mesa “los líderes políticos que siguen atrincherados en un ideologismo radical, en un ‘estás conmigo o estás contra mí’ (…) que le están haciendo un daño profundo a América Latina”. El Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), Mercosur, CELAC o UNASUR deberían servir de plataformas para analizar los desafíos pendientes, de acuerdo con Mesa.  “Tiene que existir un diseño común de futuro. Entender que la globalización implica que los procesos de países individuales, bloques regionales de integración latinoamericana no pueden prescindir de la evidencia de la ciencia, la tecnología y la innovación como aspectos fundamentales” concluyó el expresidente boliviano.

El expresidente Leonel Fernández lanzo la idea de la posibilidad de crear un “plan Marshall” para la recuperación de Latinoamérica en la época post crisis dado que los países de la región carecen de capacidad financiera para afrontarla. “No existen recursos en los estados de América Latina para dar respuesta eficaz a esta crisis”, dijo Fernández.

¿Quiénes podrían dar forma a ese Plan “Marshall” que fue la denominación que tomo la ayuda financiera de EE. UU para la reconstrucción de Europa luego de la II Guerra Mundial? Es la gran pregunta.

Tanto el FMI, el BM, y el BID han señalado que los países deben invertir en reactivar la economía y que ellos tienen el sufriente dinero para darles con ese fin. Pero EE. UU. jugara un papel de primer orden dado su poder en la dirección de esos organismos de crédito multilateral. El problema es que los países están en una encrucijada. Reactivar la economía significaría aumentar la deuda externa y el déficit fiscal y muchos se preguntan si ese será el mejor camino y la opinión política y social de divide sobre el tema.

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