El proceso de formación de la Misión Presidencial Latinoamericana

De la Conferencia de Asunción a la de Atlanta

Si podemos definir en cortas palabras el proceso de constitución de la M.P.L. podríamos señalar que ha sido un tiempo histórico corto pero un esfuerzo largo y confirmó aquella idea de que se hace camino al andar.

Singularmente dos ciudades tan diferentes de las Américas, Asunción (Paraguay) y Atlanta (EE.UU.), fueron el comienzo y el fin de una etapa, y la apertura a otra nueva. La primera Conferencia del Liderazgo Global realizada en Asunción entre el 20 y 22 de octubre de 2010, y la Conferencia Hemisférica que se llevó a cabo en Atlanta entre el 28 de noviembre y el 2 de diciembre de 2012, son los dos hitos que están al comienzo y al final de una línea histórica.

Empecemos por Atlanta…

En el marco de la Conferencia Global Anual Paz Global 2012, convocada por la Fundación Global para la Paz en la ciudad de Atlanta, Georgia (28 noviembre-2 de diciembre), se llevó  a cabo la Conferencia Hemisférica: “Relaciones Presentes y Futuras entre las Américas”, con dos resultados especialmente destacables: la Declaración de Atlanta y la oficialización de la Misión Presidencial Latinoamericana.

Vayamos ahora al principio hacia Asunción

Desde octubre de 2010 en la I Conferencia del Liderazgo Latinoamericano realizada en Paraguay —convocada por el Instituto para el Desarrollo del Pensamiento –Patria Soñada (IPDP) de Asunción, con el patrocinio de la Fundación para la Paz Global (FGP)— hasta principios de diciembre en Atlanta, el deseo profundo de construir una obra continental de significado estuvo siempre presente.

Ideales, Metas, Visión y Liderazgo

Pero como toda obra que quiere dejar una huella perecedera en la historia de las naciones y continentes, siempre hay tres elementos que deben aunarse: Ideales, Valores y Metas; Visión a largo plazo y Líderes alineados con lo anterior dispuestos a llevar a cabo dicha Misión con una mira por encima de sus intereses personales o inmediatos.

La Fundación Global para la Paz y el Instituto para el Desarrollo del Pensamiento – Patria Soñada estuvieron a la vanguardia de este proceso lanzando la iniciativa para caminar en pos de la meta.

En la Conferencia de Asunción, el Dr. Hyun Jin Moon, Fundador de la Fundación Global para la Paz convocó a un cambio de mentalidad del liderazgo. En su discurso de apertura del evento manifestó su punto de vista diciendo:

“¿Qué quiero decir con liderazgo moral e innovador? En primer lugar, tiene que promover un «bien mayor» que pueda beneficiar no sólo al individuo, sino a la sociedad toda, la nación y finalmente al mundo… Para que esto se realice, tal liderazgo tiene que ser guiado por una visión y un conjunto claro de irrevocables principios y valores universales que tienen la amplitud y profundidad de abarcar la diversidad de la familia humana”.

En la Conferencia de Asunción estuvieron presentes el entonces Vicepresidente y hoy Presidente de Paraguay, Dr. Federico Franco, y los ex mandatarios: Vinicio Cerezo (Guatemala), Luis Alberto Lacalle (Uruguay), Jorge Quiroga (Bolivia), Juan Carlos Wasmosy (Paraguay), además de la presencia de dos centenares de diferentes países de América Latina y de Paraguay así como invitados extracontinentales.

Una alianza para el futuro

Fue en esa oportunidad en la que se redactó por parte de los ex Presidentes la llamada Declaración de Asunción. el apoyo de ellos a impulsar las metas y principios allí expuestos, además de los esfuerzos de la Fundación Global para la Paz y del Instituto para el Desarrollo del Pensamiento – Patria Soñada se sumaron los de la Fundación Esquipulas de Guatemala y el de la Conferencia del Liderazgo de Uruguay.

Los Ex Presidentes y los participantes firman la Declaración de Asunción, la que se constituyó desde ese momento en el pilar y el norte de toda la actividad futura.

En su Introducción dice:

Reunidos en la ciudad de Asunción, República del Paraguay, como ciudadanos de este continente y el mundo; proclamando nuestro deseo de trabajar – más allá de las de diferencias religiosas, políticas , sociales y étnicas – por la unidad de América Latina como continente de paz y futuro, como un espacio llamado a iluminar un mundo cargado de incertidumbre y confusión.

A lo anterior se agrega en la Introducción que los firmantes están:

Motivados por el sueño, largamente anhelado de hombre y mujeres conscientes que se sacrificaron por el bien mayor de la libertad, paz y la felicidad, para que estos beneficios sean compartidos por las grandes mayorías. Un ideal eterno expresado bajo la visión de: Una Familia Bajo Dios. Una idea y una acción cuyo tiempo llegó.

Los diez puntos de la Declaración de Asunción:

  • Ratificar nuestra fe en el Creador;
  • Reavivar los valores y virtudes cívicas que reflejen las mejores tradiciones espirituales y  democráticas;
  • Facilitar el acceso al conocimiento de la ciencia, la tecnología, la información a todos;
  • Reconocer que los derechos que gozamos están intrínsecamente ligados a nuestras responsabilidades de ciudadanos;
  • Conseguir una seguridad para el goce de los mínimos derechos societarios;
  • Promover la igualdad  de oportunidades; despertar el sentimiento de empatía en quienes más poder detentan hacia los más débiles y postergados;
  • Incentivar en los medios masivos de comunicación una predisposición hacia todos estos valores y remozar la integración y unidad de las naciones, basada en valores y objetivos compartidos

En referencia a la Integración Latinoamericana afirma:

  • Colaborar en remozar la integración y unidad de las naciones, basada en valores y objetivos compartidos para conseguir una integración equitativa que trascienda sus naturales y legítimas diferencias como una respuesta actualizada a la prueba de la globalidad y la urgencia de incrementar nuestra participación.

En la conclusión de la Declaración los firmantes dicen:

  • “Nos inspira el amor hacia nuestras respectivas naciones y el deber histórico de consolidar una América de libertad y paz, bajo la cultura del respeto mutuo. Para lograrla, nos obligamos a incentivar un gran despertar espiritual y cívico en ciudadanos y sociedades”.

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